Sobre el Premio Nobel de Medicina y Fisiología
Por Diana Radakoff
Gentileza del Pbro. Abel Iglesias Cortina
Como todos los años, la elección de los premios nobel es motivo de comentarios. En este caso, me refiero en particular al Dr. Robert Edwards a quién se le otorgó el codiciado galardón de medicina y fisiología por sus trabajos en medicina reproductiva y en particular por ser el “padre biotecnológico” de Louis Brown, la primera bebé obtenida por una técnica de fecundación extracorpórea, allá por 1978.
Desde aquella época hasta ahora, mucha agua ha corrido bajo el puente de la fertilización asistida y dada la baja eficiencia de los procedimientos (recordemos que en la década del noventa la OMS sostenía que por ser técnicas experimentales no debían ser financiadas por el seguro social) se siguieron complejizando con la intención de lograr mejores resultados. Esto dio paso a la ICSI (Inyección intra-citoplasmática de semen), eclosión asistida, co-cultivo con células endometriales, crio-conservación embrionaria, etc., etc.
Recordemos que Leslie Brown, la mamá de Louis, era estéril por presentar una obstrucción tubaria. Con este procedimiento, no solucionó su problema (no fue terapéutico), pero pudo puentearlo o subsanarlo y logró ser madre. No es poca cosa, para una pareja que anhela serlo. El papa JP II en Donum vitae II 8 dice a la comunidad:
““El sufrimiento de los esposos que no pueden tener hijos o que temen traer al mundo un hijo minusválido es una aflicción que todos deben comprender y valorar adecuadamente.
Por parte de los esposos el deseo de descendencia es natural: expresa la vocación a la paternidad y a la maternidad inscripta en el amor conyugal. Este deseo puede ser todavía más fuerte si los esposos se ven afligidos por una esterilidad que parece incurable (…)”.
Sin embargo, pese a todo, el Vaticano brinda un mensaje en disconformidad por la elección del galardonado y nuevamente la sociedad se encuentra en la antinomia ciencia y fe.
¿Pero cómo puede ser? ¿No han nacido 4 millones de niños en el mundo gracias a estas técnicas? ¿No han hecho felices a 4 millones de parejas que consiguieron ver realizada su legítima aspiración a la paternidad?
Nuevamente la Iglesia católica es el ogro en esta historia como en tantas otras que escuchamos. Y si bien todos la critican, son muy pocos los que escuchan los argumentos que ofrece Ignacio Carrasco de Paula, presidente de la Pontificia Academia para la Vida:
“Sin Edwards no existiría el mercado de los ovocitos”.
El 20 de septiembre, en el diario La nación salió un artículo titulado “De oficio donante” donde varias chicas comentaban su vocación “altruista” de donar óvulos, sometiéndose a agresivos tratamientos hormonales que podían lesionar su salud. Solo cobraban un viático (el último había sido de $800) para trasladarse del conurbano bonaerense hasta el centro de fertilidad. ¿Nadie se pregunta por qué esta actitud generosa, casi filantrópica, se presenta solo en gente de pocos recursos?
“Sin Edwards no habría congeladores llenos de embriones a la espera de ser transferidos a un útero, o más probablemente para ser utilizados para la investigación, o bien para morir abandonados y olvidados por todos”
En Información general de lanación.com, se publicó el 12 de julio de 2007 la siguiente noticia: “Hay 12.000 embriones congelados en la Capital” y comenzaba así:
“Son más de 12.000, pero apenas unos 520 engendrarán bebes…”
Caramba, entonces, si el 95% de los embriones congelados no engendrarán bebés no es tan descabellado el fastidio de la Iglesia.
¿Por qué morirán ese 95% de embriones?
Muchos por la manipulación extracorpórea que los dañará al sacarlos de su hábitat natural, ya que tienen un diseño biológico tal que son felices en el seno materno.
Otros serán discriminados al mejor estilo nazi: diagnóstico genético preimplantatorio, una nueva forma de eugenesia que permite elegir, por razones médicas o sociales, el embrión que tiene derecho a vivir.
Algunos más serán abandonados por sus progenitores porque deciden dejar de intentarlo, o porque se separan, o porque ya tienen la parejita, o porque, nuevamente la filantropía, los donan para experimentar…
Desde la biología se sabe desde hace mucho tiempo, que un embrión desde que se forma es una nueva vida individual, dueño de un programa genético definido que lo identifica a lo largo de todo su desarrollo como un mismo individuo siempre de la misma especie. Un individuo humano, lo es desde el principio, ya que no hay un proceso de humanización durante la gestación. Ese embrión humano irá creciendo de modo continuo y gradual, siempre que lo dejen, o sea, que no lo lastimen manipulándolo, o por sacarle un par de células para diagnóstico, o porque después de la selección no perteneció al grupo de los elegidos, o porque fue abandonado o donado a la ciencia
Para una paternidad responsable, es requisito desear un hijo. Sin embargo esta buena intención no alcanza para la valoración moral de un procedimiento que deja en el camino la vida de tantos seres indefensos. ¿Esos pequeñitos no tienen derechos humanos?
Pero esto, es responsabilidad de todos: Las técnicas de reproducción asistida se seguirán ofreciendo como “solución” a la esterilidad, entonces sería necesario que nuestros legisladores se preocuparan, antes de intentar que las costeen las obras sociales, o el estado o quien sea, que haya algún tipo de regulación para estas prácticas. Así por lo menos, se podría evitar un poco el estrago embrionario.
También sería conveniente que se financiaran proyectos de investigación que apuntaran a solucionar las causas de la esterilidad y no a eludirla con fertilización extracorpórea.
Otra cosa importante que se podría hacer desde el Ministerio de Salud, es difundir la conveniencia de completar la maternidad antes de los 35 años. Pocas mujeres son realmente consientes de la disminución de la fertilidad con la edad, y cuántos menos riesgos se corren de tener un niño con patología genética siendo joven.
Y por último, deberían agilizarse de alguna forma los programas de adopción, de manera que muchas parejas puedan encontrar rápidamente la ocasión de brindar su amor a tantos niños carentes de hogar que necesitan ser acogidos.
¿La paternidad es un derecho o debemos considerarla un don?
La ciencia técnica no puede perderse en la ilusión de su propia omnipotencia.
Realidad Bioética agradece este generoso aporte.
lunes, 18 de octubre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
Cuidar es prevenir. Prevenir es también cuidar.
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15 DE OCTUBRE
DÍA MUNDIAL DEL LAVADO DE MANOS
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martes, 12 de octubre de 2010
Bebés prematuros
10:41 | Sociedad
SALUD
SEIS DE CADA DIEZ CASOS SON EVITABLES
El nacimiento prematuro es la primera causa de muerte en bebés
Según UNICEF, en Argentina, nacen 60.000 bebés prematuros por año. De ellos, 9.000 no llegan a los doce meses de vida. La semana pasada, organizaron jornadas para promover el buen desarrollo de estos niños y reducir los partos anticipados. En La Matanza, participó el Hospital Paroissien.
Por Emiliano Suárez
Milagros nació con 695 gramos cuando llevaba tan solo 27 semanas de gestación. A su mamá, le debieron interrumpir el embarazo porque sufría de alta presión y la bebé no podía recibir el oxígeno que necesitaba. Estuvo siete meses internada y 54 días conectada a un respirador artificial, porque sus pulmones no estaban aun desarrollados. Incluso, después del alta, tuvo que ser reinternada en siete oportunidades. Hoy, ya tiene un año y once meses y las secuelas la obligan a llevar un mini tubo de oxígeno a cuestas.
Historias de vida como la de Milagros y su familia se repiten en todas las maternidades: en Argentina, se producen 60.000 nacimientos pretérmino por año, lo que representa, aproximadamente, el ocho por ciento del total de los alumbramientos del país.
Un bebé es considerado prematuro cuando nace antes de las 37 semanas de gestación (un embarazo normal se extiende por 40 o 41 semanas). Por lo general, nacen con menos de 2,5 kilos pero otros, los de alto riesgo, pueden llegar a pesar 500 gramos. Algunos de ellos suelen evolucionar con secuelas crónicas como ceguera, parálisis motora o dificultades cognitivas.
Si bien, con el desarrollo de los procedimientos médicos, estos niños tienen, cada vez, mayor sobrevida, la prematuridad sigue siendo la primera causa de muerte neonatal. Según datos que maneja UNICEF, cada año, algo más de 9.000 bebés prematuros no llegan al primer año de vida: casi 6.000 fallecimientos se producen antes de los 20 días y, en especial, en la primera semana.
Poner en agenda
Días atrás, UNICEF organizó la “Semana del Prematuro”, una campaña de actividades vinculadas a la promoción de la salud, que se desarrolló en más de 70 centros de asistencia de distintas provincias.
Se realizaron ateneos profesionales, videoconferencias y jornadas recreativas con la intención de capacitar a los profesionales, difundir medidas preventivas y sensibilizar a la población sobre esta problemática.
En La Matanza, el sitio de referencia de la actividad fue el Hospital Diego Paroissien, donde, el miércoles pasado, hubo charlas abiertas sobre la atención temprana del embarazo y se dieron pautas sobre lactancia materna y los cuidados de los bebés prematuros. Al día siguiente, se efectuó una fiesta para agasajar a los niños y sus familias.
Alcira Escandar, jefa del servicio de neonatología del nosocomio de Isidro Casanova, explicó a El1 digital que, con estas jornadas, “se quiso ubicar a la prematuridad como una prioridad en la atención de la salud pública”. Según relató la doctora, se hizo especial hincapié en la divulgación de la pautas de prevención. “La mortalidad de estos bebés se puede disminuir si se controla el embarazo desde los primeros meses”, resaltó.
En el hospital provincial, proyectan que, este año, alcanzarán un total de 3.400 partos, de los cuales entre el doce y el 15 por ciento se producirán antes de completar la gestación en el vientre materno.
Es posible evitar
Desde UNICEF, aseguran que seis de cada diez muertes neonatales son evitables. Según describió María José Ravalli, responsable de comunicación de la entidad en Argentina, las embarazadas que fuman, toman alcohol o consumen drogas tienen más chances de parir un hijo prematuro.
Del mismo modo, precisó que el tiempo que pasa entre un embarazo y otro, también, contribuye en los nacimientos pretérmino. “Se deberían dejar pasar más de dos años de edad intergestacional”, recomendó. Incluso, aseguró que los embarazos adolescentes, en muchos casos, terminan en partos anticipados.
Para reducir las secuelas de la prematuridad, UNICEF recomienda aplicar, en las maternidades, la atención “centrada en la familia”, es decir que se les permita a los familiares tener contacto directo con los bebés durante la internación. “Está demostrado que es una práctica efectiva y que contribuye al desarrollo de los niños”, aseguró Ravalli.
Fecha de Publicación: 2010-10-11
Fuente: El1
Disponible en: www.periodicouno.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=18483
SALUD
SEIS DE CADA DIEZ CASOS SON EVITABLES
El nacimiento prematuro es la primera causa de muerte en bebés
Según UNICEF, en Argentina, nacen 60.000 bebés prematuros por año. De ellos, 9.000 no llegan a los doce meses de vida. La semana pasada, organizaron jornadas para promover el buen desarrollo de estos niños y reducir los partos anticipados. En La Matanza, participó el Hospital Paroissien.
Por Emiliano Suárez
Milagros nació con 695 gramos cuando llevaba tan solo 27 semanas de gestación. A su mamá, le debieron interrumpir el embarazo porque sufría de alta presión y la bebé no podía recibir el oxígeno que necesitaba. Estuvo siete meses internada y 54 días conectada a un respirador artificial, porque sus pulmones no estaban aun desarrollados. Incluso, después del alta, tuvo que ser reinternada en siete oportunidades. Hoy, ya tiene un año y once meses y las secuelas la obligan a llevar un mini tubo de oxígeno a cuestas.
Historias de vida como la de Milagros y su familia se repiten en todas las maternidades: en Argentina, se producen 60.000 nacimientos pretérmino por año, lo que representa, aproximadamente, el ocho por ciento del total de los alumbramientos del país.
Un bebé es considerado prematuro cuando nace antes de las 37 semanas de gestación (un embarazo normal se extiende por 40 o 41 semanas). Por lo general, nacen con menos de 2,5 kilos pero otros, los de alto riesgo, pueden llegar a pesar 500 gramos. Algunos de ellos suelen evolucionar con secuelas crónicas como ceguera, parálisis motora o dificultades cognitivas.
Si bien, con el desarrollo de los procedimientos médicos, estos niños tienen, cada vez, mayor sobrevida, la prematuridad sigue siendo la primera causa de muerte neonatal. Según datos que maneja UNICEF, cada año, algo más de 9.000 bebés prematuros no llegan al primer año de vida: casi 6.000 fallecimientos se producen antes de los 20 días y, en especial, en la primera semana.
Poner en agenda
Días atrás, UNICEF organizó la “Semana del Prematuro”, una campaña de actividades vinculadas a la promoción de la salud, que se desarrolló en más de 70 centros de asistencia de distintas provincias.
Se realizaron ateneos profesionales, videoconferencias y jornadas recreativas con la intención de capacitar a los profesionales, difundir medidas preventivas y sensibilizar a la población sobre esta problemática.
En La Matanza, el sitio de referencia de la actividad fue el Hospital Diego Paroissien, donde, el miércoles pasado, hubo charlas abiertas sobre la atención temprana del embarazo y se dieron pautas sobre lactancia materna y los cuidados de los bebés prematuros. Al día siguiente, se efectuó una fiesta para agasajar a los niños y sus familias.
Alcira Escandar, jefa del servicio de neonatología del nosocomio de Isidro Casanova, explicó a El1 digital que, con estas jornadas, “se quiso ubicar a la prematuridad como una prioridad en la atención de la salud pública”. Según relató la doctora, se hizo especial hincapié en la divulgación de la pautas de prevención. “La mortalidad de estos bebés se puede disminuir si se controla el embarazo desde los primeros meses”, resaltó.
En el hospital provincial, proyectan que, este año, alcanzarán un total de 3.400 partos, de los cuales entre el doce y el 15 por ciento se producirán antes de completar la gestación en el vientre materno.
Es posible evitar
Desde UNICEF, aseguran que seis de cada diez muertes neonatales son evitables. Según describió María José Ravalli, responsable de comunicación de la entidad en Argentina, las embarazadas que fuman, toman alcohol o consumen drogas tienen más chances de parir un hijo prematuro.
Del mismo modo, precisó que el tiempo que pasa entre un embarazo y otro, también, contribuye en los nacimientos pretérmino. “Se deberían dejar pasar más de dos años de edad intergestacional”, recomendó. Incluso, aseguró que los embarazos adolescentes, en muchos casos, terminan en partos anticipados.
Para reducir las secuelas de la prematuridad, UNICEF recomienda aplicar, en las maternidades, la atención “centrada en la familia”, es decir que se les permita a los familiares tener contacto directo con los bebés durante la internación. “Está demostrado que es una práctica efectiva y que contribuye al desarrollo de los niños”, aseguró Ravalli.
Fecha de Publicación: 2010-10-11
Fuente: El1
Disponible en: www.periodicouno.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=18483
sábado, 9 de octubre de 2010
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