martes, 14 de mayo de 2019

martes, 26 de febrero de 2019

Vientres de Alquiler - Bebés Apátridas



26-02-2019, 10:56 p.m.

Tiempo de lectura4 min
19/02/2019 13:39 - Actualizado: 19/02/2019 23:50



SÓLO DARÁ LA NACIONALIDAD A LOS 39 EN ESPERA

La embajada en Ucrania cierra el grifo de la gestación y no dará más pasaportes

El consulado en Kiev se posiciona en la línea del Ministerio de Justicia, según ha comunicado hoy en sus redes sociales. Solo tramitará los pasaportes de los 39 ya nacidos

El consulado en Kiev se ha posicionado con el Ministerio de Justicia. (EFE)
La embajada española en Ucrania ha anunciado este martes que dejará de inscribir bebés nacidos mediante vientre de alquiler como venía haciendo hasta ahora, es decir, aceptando una prueba de ADN de uno de los progenitores.
Según confirma el Ministerio de Exteriores, solo se tramitarán los expedientes pendientes, un total de 39, que se encontraban paralizados desde el pasado mes de diciembre. A tal efecto, el ministerio mandará a un funcionario diplomático de refuerzo para aligerar las inscripciones de los menores, pero después cerrará el grifo. No se sabe, por tanto, qué pasará con los bebés que se encuentran ahora mismo en gestación, que quedarán al amparo de las autoridades ucranianas. "Estamos en conversaciones con las autoridades en Kiev para ver la manera de que los nacidos a partir de ahora puedan volar a España", afirman desde Exteriores.
El comunicado difundido este martes por la embajada en Kiev.
La única solución es lo que se conoce como la 'vía ucraniana', es decir, que salgan del país con un pasaporte ucraniano. El problema es que, según la ley ucraniana, la madre legal es la que aporta la carga genética y no la que da a luz —como se interpreta en España—, por lo que el pasaporte solo podrá darse por razones humanitarias al quedarse los menores en situación de apátridas. Este trámite puede tardar entre tres y cuatro meses.

En línea con Justicia

El pasado viernes, la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN) emitió un comunicado que oficializaba el registro de los menores concebidos mediante vientre de alquiler con la prueba de ADN, que era realmente como se venía haciendo hasta ahora. Sin embargo, 24 horas después, la ministra Dolores Delgado paró "personalmente" la orden, al afirmar que no estaba informada.
"El Ministerio de Justicia ha decidido dejar sin efectos la instrucción de la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN) enviada a los registros consulares en la que se abría la puerta a la inscripción de niños concebidos en el extranjero por gestación por sustitución mediante la presentación de una prueba de ADN que certificara la paternidad o maternidad de uno de los progenitores", señalaba el ministerio el pasado sábado.
En principio, los cónsules tienen potestad jurídica para decidir si inscriben o no a los menores, según la interpretación que hacen de la ley. Es decir, podrían acogerse a la indicación de la DGRN o a la de Justicia. Ucrania es por el momento el único consulado que se ha posicionado en la línea de la orden de Delgado.
Dentro de unas semanas habrá otras 20 o 30 parejas en la misma situación y no sabemos qué pasará con ellos
De momento no hay comunicado oficial de Georgia o Rusia, los otros dos países donde el registro se hacía mediante prueba de ADN, aunque hacía tiempo que el consulado de Georgia no los estaba tramitando y los casos en Rusia son muy escasos. Otros países, como Estados Unidos y Canadá, se rigen por sentencias judiciales que acreditan la filiación paterna, por lo que no es necesaria la prueba de ADN.
De los 39 casos que están a la espera de poder volver a España con los menores nacidos mediante vientres de alquiler, esta misma mañana ya se ha otorgado al menos un pasaporte y se espera dar respuesta en los próximos días al resto, a quienes ya están dando cita.
"Por una parte, estamos contentos porque las parejas que están ahí ahora van a poder salir, pero dentro de unas semanas habrá otras 20 o 30 parejas en la misma situación y no sabemos qué pasará con ellos", señala Alberto Díaz, codirector de la agencia Surrobaby. Solo en su caso tienen a 80 parejas ahora mismo a la espera de ser padres mediante vientres de alquiler entre Ucrania y Georgia. Un tercio de las familias españolas que acuden a estos países lo hace con esta agencia. "La instrucción [de la DGRN] lo que venía a hacer es oficializar lo que los consulados ya llevaban a cabo, que era inscribir mediante la prueba de ADN del padre, pero esto se rechazó por el Ministerio de Justicia el pasado sábado y ahora el consulado de Ucrania ha cambiado de criterio, creemos que por presiones del Gobierno". Además, según explican desde la agencia, hasta que no son considerados padres legales no pueden acogerse a la prestación por paternidad para quedarse en los países de destino hasta que se solucionan los trámites.
Ucrania se había convertido en los últimos años en uno de los principales destinos para las familias que buscan la paternidad mediante vientres de alquiler. Entre 2010 y 2016, se registraron 231 menores nacidos por este procedimiento en el país, solo por detrás de Estados Unidos, con 553. Los motivos son, sobre todo, económicos. Mientras todo el proceso puede costar entre 35.000 y 45.000 euros en el país de la antigua Unión Soviética, esta cifra puede duplicarse en Estados Unidos o Canadá. Como en Rusia y Georgia, en Ucrania la gestación subrogada no es altruista, y las gestantes reciben en torno a 20.000 euros por gestar un embrión.

domingo, 22 de julio de 2018

Consulta del Senado de la Nación Argentina


¿VOS QUÉ OPINÁS?

Expositores especialistas presentaron varios argumentos a favor y en contra del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo ¿Con cuál estás de acuerdo?
No hay texto alternativo automático disponible.


Roxana Stasiow ACUERDO CON LA DRA. BÁRBARA FINN porque cuando el espermatozoide humano fecunda al ovocito humano en metafase II, comienza la vida de un nuevo ser de la especie humana.
La fecundación y la anfimixis dan inicio al primer estadío de la embriogénesis temprana de todo ser humano.
La embriogénesis temprana es la primera etapa de la vida de cada ser humano. Una vida que le es inherente, que le es suya, que le es propia y que lo distingue de todos los demás miembros de la especie humana.
Estos datos son datos objetivos, están comprobados y pueden comprobarse.
El aborto o la interrupción del embarazo, siempre, pero siempre, terminan con la vida del ser humano que está viviendo la etapa intrauterina de su vida. Le quita la vida. Lo mata. No hay ninguna duda que lo mata. Por cada aborto o interrupción del embarazo, y en todos los abortos o interrupciones del embarazo, muere un ser humano concebido, muere un embrión humano, muere un feto humano.
Estos también son datos objetivos y están absolutamente comprobados.
Una ley no cambiará nada.
Porque, con ley o sin ella, el aborto o la interrupción del embarazo, es y seguirá siendo, el fin de la vida del ser humano que está viviendo la etapa prenatal de su existencia.

domingo, 15 de julio de 2018

¡Sí a la vida!

Plaza de Mayo. 15/Julio/2018.
¡Sí a la vida!
Creo que es una verdad biológica, comprobada y comprobable, que desde que un espermatozoide humano fecunda/fertiliza un óvulo humano un nuevo ser humano comienza a vivir su propia vida. Y que esa vida, como la vida de cada ser humano, como la vida de cada uno de nosotros. merece respeto, merece ser cuidada, merece ser atendida, merece ser asistida, merece ser acompañada en las instancias más tristes.
No soy egoísta. 
Entiendo cada situación difícil. Entiendo cada decisión dramática. Entiendo cada derecho.
Pero entiéndanme también a mí. 
No tengo mucho más que decir. 
Estoy segura que, si compartiera imágenes médicas de cada técnica de aborto provocado, sería cabalmente clara. Porque una sola de esas imágenes vale más que una letra, una sílaba, una palabra, una oración o un párrafo.
No voy a compartir imágenes como esas. No es necesario. Estamos en un Blog no en la Facultad.
Me quedo con este video, donde muchos Médicos, esos mismos Médicos en quienes confiamos cuando nos sentimos mal, dicen: ¡Sí a la vida! Y yo, como Odontóloga, también me sumo: ¡Sí a la vida!.
Roxana Elena Stasiow.-

domingo, 24 de junio de 2018

Me entristece profundamente que se piense que un debate, que se basa en legalizar una conducta que pone fin intencionalmente a la vida de los seres humanos en gestación, enriquezca la democracia



Publicado el 24 de junio de 2018
En Facebook Gabriela Michetti
como comentario a "La riqueza de la democracia está en el debate"

Sra. Vicepresidenta:

Acabo de leer, en los diarios La Nación y Clarín, “La riqueza de la democracia está en el debate”.

Me entristece profundamente el párrafo: “En relación con la participación de la Comisión de Asuntos Constitucionales, aunque hubo alguna crítica, entiendo que la mayoría comprende con racionalidad que debe tener la mirada desde la perspectiva, toda vez que nuestra Constitución Nacional desde el año 1994 incorpora como parte suya los tratados internacionales en materia de derechos humanos, materia que se ha puesto en juego en este debate, tanto desde una posición como desde la otra. (…)”.

Según entiendo, no son dos las posiciones que han puesto en juego en este debate el respeto por los derechos humanos. Sólo una de las posiciones pone en juego los derechos humanos. La única posición que juega con los derechos humanos es la que no comprende el Artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948) cuando cuestiona que ese artículo establece precisamente que el derecho a la libertad y el derecho a la seguridad se subordinan al derecho a la vida que todo individuo tiene.

Copio textual el Artículo 3 de esa Declaración Universal: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.”[1]

Para la otra posición (en la que me incluyo), no hay dudas sobre el orden de precedencia que el Artículo 3 de la Declaración Universal establece entre el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad. Es claro, el derecho a la vida es primero, y prima por sobre el derecho a la libertad.

Quienes entendemos que el derecho a la vida precede a cualquier otro derecho, aunque la vida nos resulte ardua, no confundimos el bien con la conveniencia ni la verdad con el consenso. Tampoco desligamos la libertad de la responsabilidad.
Me entristece profundamente que se piense que un debate, que se basa en legalizar una conducta que pone fin intencionalmente a la vida de los seres humanos en gestación, enriquezca la democracia.-
Roxana Elena Stasiow
DNI: 21474352


[1] Organización de las Naciones Unidas
Declaración Universal de Derechos Humanos. - 1a
ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministerio de
Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Secretaría
de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, 2016.
20 p. ; 13 x 9 cm. - (De bolsillo)
ISBN 978-987-4017-04-8
1. Normativa de Derechos Humanos. I. Título.
CDD 323

1ª edición: abril de 2016

© Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural

Esta publicación fue realizada por el Área de Publicacio-
nes de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo
Cultural del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
de la Nación.

jueves, 14 de junio de 2018

La vida inherente a cada ser humano merece respeto desde la fecundación

Publicado el 10 de junio de 2018 a las 20:43
En Facebook Mauricio Macri
como comentario a:
MÁS DE 100 HORAS DE UN DEBATE HISTÓRICO

Sr. Presidente:
Con todo respeto, ¿cómo puede hacernos mejores argentinos estar pensando en legalizar una conducta que pone fin intencionalmente a la vida de los seres humanos en gestación?
Sinceramente creí que todas las voces iban a ser escuchadas. Por ese motivo me inscribí para disertar y, aunque en varias oportunidades consulté, nunca me confirmaron el día y el horario que me habían asignado.
No importa, le comparto el texto de la que hubiera sido mi disertación ante los legisladores:
 

La vida inherente a cada ser humano
merece respeto desde la fecundación.
Los proyectos que pretenden legitimar la interrupción voluntaria del embarazo son éticamente inadecuados.
por Roxana Elena Stasiow
DNI: 21474352
Odontóloga, Facultad de Odontología, Universidad de Buenos Aires.
Magíster en Gerencia y Administración de Sistemas y Servicios de Salud, Universidad Favaloro.
Especialista en Organización y Administración de Sistemas de Salud, Facultad de Odontología, Universidad Nacional de La Plata.
Magíster en Ética Biomédica, Universidad Católica Argentina.

La vida inherente a cada ser humano merece respeto desde la fecundación, porque un ser humano es y será siempre el mismo ser viviente humano desde que inicia su existencia, cuando el espermatozoide fecunda el óvulo, y hasta que acontece su muerte y deja de existir.
La transmisión de la vida humana, de progenitores a descendientes, además de seguir una secuencia biológicamente establecida, determina, que desde la fecundación, cada ser humano tenga una vida suya y propia. Una vida que lo distingue por su individual patrón estructural. Una vida peculiar, donde -desde la fecundación- cada instancia vital es el resultado de numerosos procesos previos y motivo de próximas expresiones humanas.
Desde cigoto, el ser humano concebido, es mucho más que una simple novedad biológica. Desde embrión unicelular, el ser humano concebido, es mucho más que un mero producto natural. El ser humano concebido, desde la fecundación es una mujer o un varón, que espontánea e inmanentemente, de ser un ser humano totipotente, en pocos días, pasa a ser un ser humano multicelular.
Es verdad que la esencia y naturaleza humanas se van expresando a medida que transcurre el tiempo. Pero no hay dudas que ya están allí, en el singular mensaje genético que, desde la fecundación, le otorga identidad humana a cada ser humano.
Si no fuera así, ¿qué otro tipo de identidad podríamos tener quienes fuimos o quienes son y serán concebidos a partir de gametas humanas?
Ser un ser humano es un valor en sí mismo. Es un valor existencial. Un valor que no depende ni de la edad gestacional, ni de la cantidad de células, ni de las capacidades que cada uno tenga. Es un valor existencial que tampoco depende de la etapa de crecimiento y desarrollo que se esté transitando.
Para algunos, puede ser práctico y hasta conveniente afirmar, que durante los primeros días o semanas de vida intrauterina, el embrión es apenas un conjunto de células que no puede compararse con un ser humano. Pero es un gran error. Todos conocemos la gran diferencia que existe entre una célula viva y un organismo viviente. Nos consta esa diferencia. Tanto Ustedes como yo, como los cigotos humanos, los embriones humanos y los fetos humanos estamos constituidos por células con ADN humano que materializan el organismo vital, uni o multicelular, que expresa nuestra singular humanidad, la realidad existencial que fuimos o que somos. Y, sobre esto, no existe la más mínima duda. Es una verdad biológica comprobada y comprobable.
Además, porque los embriones humanos no son simples conjuntos de células aglutinadas, sino seres humanos concebidos y existentes, catorce días después de la fecundación, ya esbozan las células precursoras de sus gametas que, llegado el momento, y de no mediar inconvenientes en su salud sexual, les permitirán transmitir la vida humana a los que serán sus descendientes.
Generar confusión, sobre la vida intrauterina de los seres humanos, es pretender ignorar que cada ser humano que existe desde la fecundación, es el individuo titular de la vida que le es inherente. Por eso es muy injusto afirmar, que la intención o no de engendrar un descendiente, es lo que determina que estemos en presencia de un ser humano y lo cuidemos o que estemos ante un material abortivo y lo desechemos.
Decir, que la semana catorce o que cualquier otra semana de gestación pueden ser las instancias que determinen que un ser humano comience a gozar de los mismos derechos que a otros seres humanos ya se nos reconocen, es pretender justificar que unos pocos o muchos miembros de la sociedad se arroguen el derecho de determinar quiénes tienen derecho a la vida y quiénes no lo tienen.
Legal o clandestino, el aborto o la interrupción del embarazo, siempre, pero siempre, termina con la vida del ser humano que está viviendo la etapa intrauterina de su vida. Lo mata. No hay ninguna duda que lo mata. Por cada aborto, y en todos los abortos, muere una niña concebida o un niño concebido.
Señoras y Señores Legisladores, en esta ocasión, una sola cosa les pido: cuando llegue el momento de votar, y sean mis representantes allí en la Cámara, voten con verdadera vocación de servicio para proteger, desde la fecundación, la vida y la salud de todos los seres humanos.
Nada más les pido. Pero tampoco nada menos.
Roxana Elena Stasiow.-

 Roxana Stasiow

jueves, 31 de mayo de 2018

e-mail a las Señoras y a los Señores Legisladores que aún no definieron su posición ante los proyectos de aborto en Argentina

Señoras y Señores Legisladores


De mi mayor consideración:

Señoras y Señores Legisladores, por favor, cuando me representen allí en la Cámara:

Tengan en cuenta que si bien es cierto que en cada aborto/interrupción del embarazo, a veces, una mujer en edad fértil puede morir, lo  que es indiscutible es que, siempre pero siempre,  la que muere es una niña concebida o el que muere es un niño concebido (niñas o niños concebidos si se trata de un embarazo múltiple).

Recuerden que los problemas de salud pública no se solucionan quitándole la vida intencionalmente a los que son sus beneficiarios.

No olviden que ese voto debe promover el bienestar general.

Señoras y Señores Legisladores, por favor, cuando voten, no olviden de cerciorarse que el proyecto que vayan a elegir para que se convierta en Ley, sea respetuoso:

De los derechos de todos los seres humanos.

Del derecho a la vida de todos los seres humanos y, especialmente, del derecho a la vida de las niñas y de los niños que están viviendo la etapa intrauterina de su vida.

Del derecho a la salud de todas las mujeres y de todos los varones desde la concepción.

Del derecho de todas las mujeres y de todos los varones a ser cuidados desde la concepción y de un modo ordinario y proporcionado.

Del derecho que todas las mujeres y todos los varones tenemos a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión (Artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).

Señoras y Señores Legisladores, en esta oportunidad, nada más les pido. Nada más. Pero tampoco nada menos.

Roxana Elena Stasiow.-