jueves, 24 de febrero de 2011

FERTILIZACIÓN IN VITRO

19:41 | Espectáculos

TRAS SEIS TRATAMIENTOS IN VITRO, FUE MAMÁ
Marisa Brel: la lucha por ser madre más allá del diagnóstico

Los espectáculos la hicieron conocida, pero su historia de vida la llevó a enfrentar a los medios de una manera distinta. Con la cuarta edición en la calle, su libro “Voy a ser madre… a pesar de todo” ayuda a no bajar los brazos durante la búsqueda de un hijo.
Quizá, no sea el sueño de todas. Pero, sí, de muchas. Desde tiempos remotos, el anhelo de tener un hijo se ha transformado en un momento muy especial para la familia. Pero, ¿qué pasa cuando la madre naturaleza no nos toca con varita? Por suerte -y gracias al avance de la ciencia-, la medicina ha dado pasos agigantados y, en muchos casos, contrarrestado la imposibilidad de tener hijos.

Sufrida por un millar de parejas en todo el mundo, la infertilidad viene con un largo padecimiento a cuestas. “Voy a ser madre... a pesar de todo” es el libro en el que Marisa Brel cuenta la dolorosa y larga búsqueda de Paloma, una “nena deseada, que conoce el esfuerzo que hicimos para darle la vida”, según cuenta.

En diálogo con El1, la periodista ofrece su mirada y define al texto como “una amiga de papel, a la que le consultás cuando tenés dudas y necesitás respuestas”.

¿Cómo fue el proceso de búsqueda de tu hija?
Muy profundo y doloroso. Es algo que no te esperás en la vida, cuesta aceptar que padecés infertilidad. Yo buscaba pensando que me soplaban y quedaba embarazada. Después de dos años, en 1999, pude quedar embarazada, pero me explotó una trompa de Falopio y, ahí, empezó a aparecer la expresión in vitro. Tuve un médico increíble y mucha contención psicológica. Esto tiene que ver con lo emocional, porque, cuando ponés el cuerpo, te pinchan y te duele, te hacen millones de estudios y el resultado es una seguidilla de no, es una situación desgarradora. Y todo el proceso de volver a empezar es de una fortaleza importante. De eso trata mi libro, de no bajar los brazos, de ser madre a pesar de todo y de cualquier diagnóstico. Porque, si lo deseás de corazón, todo vale la pena.

¿Y cuándo decidiste escribir el libro?
Hace un año. Una íntima amiga estaba en el proceso de búsqueda a través de la ciencia y venía de una frustración, de un negativo. Yo la contuve durante semanas y, un día, me llamó llorando. Hablamos durante 40 minutos y terminó diciéndome: “¡Brel, tendrías que escribir un libro! Me sirve lo que me decís”. Entonces, lo pensé y descubrí que me pasaba todo el tiempo diciéndole esto a la gente que me llamaba o escribía desde diferentes lugares. Todo salió naturalmente, aunque tuve que volver a zonas que no tenía ganas. Fue muy impresionante, pero sanador. Fue sacarme de encima una mochila grande.

¿Te consideran una referente?
Sin querer, me convertí en una referente del tema porque, durante la búsqueda de Paloma, nunca oculté nada. Ni cuando la deseé, ni cuando perdí un embarazo, ni cuando me dijeron que tenía que hacerlo in vitro, ni cuando estaba ilusionada haciendo los tratamientos y me decían “Negativo”. Así, la gente empezó a escribirme, a buscarme, a llamarme, a pedirme consejos, a preguntarme qué era, si dolía, cuánto costaba. Así, durante diez años. Hasta que, un día, detonó mi cabeza y dije: “Creo que mi palabra puede ayudar a contener el dolor de muchas parejas y mujeres que tienen que afrontar esto”.

Y el tema, también, llegó al Congreso.
Sí. Se me acercó el diputado Raúl Pérez, que había presentado, en la provincia de Buenos Aires, la Ley de Fertilización Asistida gratuita, y me sumé a la causa. El año pasado, trabajé mucho junto al Gobernador Daniel Scioli, y los últimos días de diciembre salió la Ley. ¡Me desbordé de emoción! De esta manera, no solamente yo tengo la oportunidad de ser madre, sino también, todas las mujeres de Buenos Aires. Hay un millón y medio que necesitan hacer estos tratamientos y, ahora, serán gratuitos, sin necesidad de tener una obra social. Ya tenemos bastante con saber que no podemos ser madres en forma natural para sumarle el no poder hacer nada por falta de dinero.

¿Pensás llevarlo a la tele?
Tengo ganas de hacer un programa de entrevistas, con testimonios. También, tengo la posibilidad de que una productora de Hollywood haga un corto con mi libro. Pero, por ahora, estoy escribiendo la segunda parte junto al doctor Pascualini, quien me atendió. Esto es un universo de información que la gente común, la gente fértil, no tiene ni idea de que existe. Quiero que sea como una guía de consejos.

¿Qué se siente ser madre a pesar de todo?
Amor puro. Dentro de eso, está todo: la trascendencia, el sentir que la vida tiene más sentido cuando traés un ser a este mundo, ser un vehículo para que un alma nos elija para cumplir su misión como madre biológica o del corazón. Uno siente que puede ser mejor persona dando todo de sí para que un ser chiquito pueda abrir sus alas y volar.

Fecha de Publicación: 2011-02-21
Fuente: El1
Disponible en: http://www.periodicouno.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=21184

miércoles, 2 de febrero de 2011

"CONMATERNIDAD"

Advierten sobre un proyecto de ley de “comaternidad”

Buenos Aires, 2 Feb. 11 (AICA)
Disponible en: http://www.aica.org/index.php?module=displaystory&story_id=25173&format=html&fech=2011-02-02

Dr. Nicolás Lafferriere

El director del Centro de Bioética, Persona y Familia, doctor Nicolás Lafferriere, advirtió que, tras la sanción de la ley 26.618 que legalizó las uniones de personas del mismo sexo como matrimonio, existen proyectos de “comaternidad” para regular los casos en que un niño nacido de una mujer que está “casada” con otra mujer.

El especialista aseguró, en un artículo, que iniciativas como ésta “ponen en jaque el derecho a la identidad del niño y trastocan todo el derecho de familia”, además de subrayar las inconsistencias legales que conlleva y los problemas a futuro.

Lafferriere insistió, además, en que es necesario derogar la ley que permite el llamado “matrimonio igualitario” y exhortó a fortalecer y promocionar la familia fundada en el matrimonio entre varón y mujer.

Texto del artículo
¿Un niño nacido de una mujer que está “casada” con otra mujer debe ser considerado hijo de ambas?

La “comaternidad”: La pregunta estuvo en el centro del debate de la ley 26.618 que legalizó las uniones de personas del mismo sexo como matrimonio en la Argentina en julio de 2010, aunque la mayoría de los legisladores optaron por ignorar las implicaciones de este problema y avanzaron con lo que es un costoso experimento social. Ahora, informaciones periodísticas indican que el gobierno estaría analizando dictar un decreto para regular esta problemática impulsando lo que se denominaría “comaternidad”. Pero las soluciones que se barajan ponen en jaque el derecho a la identidad del niño y trastocan todo el derecho de familia.

Planteo del caso: El caso se plantea si dos mujeres unidas en presunto matrimonio recurren a la dación de gametos de un tercero por tecnologías reproductivas para inseminar a una de ellas, que luego lleva adelante la gestación. Junto con este caso, que podríamos denominar “simple”, encontramos muchas variantes que no consideraremos aquí y que dependen de si una de las mujeres aporta el ovocito y la otra lo gesta, o bien de que se recurra a una tercera dadora de gametos o bien que se realice una fecundación extracorpórea.

La solución de la ley: La ley 26618 contempló el tema desde una perspectiva puramente registral, pues dispuso que en este caso, al inscribir el nacimiento del niño, el Registro Civil haga constar en la partida el nombre de la madre (quien lo da a luz) “y su cónyuge”. De esta manera, la ley excluyó deliberadamente al padre al momento de anotar al niño, no definió en qué carácter figura la “cónyuge” y no reformó las normas sobre filiación que están contenidas en el Código Civil.

Problemas del proyecto de “comaternidad”: La solución que estaría considerando el Gobierno es denominar a la “cónyuge” como una “comadre”, de tal modo que tendríamos un niño con dos madres y sin padre. Desde una perspectiva legal, ello resultaría incompatible con las normas vigentes en materia de filiación, pues según el Código Civil tal niño es “hijo” de la madre que proveyó el óvulo y que lo dio a luz y del padre que proveyó el semen. El niño debería ser inscripto con el nombre de su madre y de su padre.

Violación del derecho a la identidad: Pero si avanza la norma propuesta, se violaría sobre todo el derecho a la identidad consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño (art. 8, conocido como la cláusula “argentina”) y en la ley 26.061. El niño es deliberada y legalmente privado de su vínculo paterno y se le asigna un ficticio y doble vínculo materno.

El desconocimiento de la realidad: En realidad, estamos ante una pretensión de violentar de manera voluntarista lo que la realidad dicta: el niño sólo tiene un padre y una madre biológicos, que son los dadores de los gametos. El caso que analizamos configura un abuso biotecnológico, que supone imponer sin su consentimiento a un niño una sustitución de identidad, excluyendo deliberadamente al padre e inscribiendo como madre a una mujer que no es madre.

Otras inconsistencias legales: Además cabe preguntarse cuál sería la solución si en lugar de recurrir a técnicas reproductivas, las mujeres hubieren recurrido a una unión “natural” de una de ellas con un varón. Sin perjuicio de los aspectos de derecho de familia involucrados, tendríamos así que la determinación de la paternidad y la maternidad dejarían de estar regidas por el nexo biológico y pasaría a imperar la mera “voluntad” de los padres. De prosperar estas visiones, avanzarían pedidos de padres y madres que renuncian a la filiación.

Problemas a futuro: Si se avanzara con la idea de la “comaternidad”, el quiebre que se introduce en el sistema filiatorio es tan grande que surgen preguntas para el futuro: ¿podría en el futuro el hijo “impugnar” la maternidad de la cónyuge de su madre biológica porque no tiene nexo biológico con el niño? ¿podría el hijo “reclamar” la paternidad del dador de los gametos o de quien resultare el padre por una relación sexual? ¿podría la “comadre” impugnar la maternidad si ella no consintió el recurso a las técnicas de procreación artificial o la infidelidad consentida, o en el caso de un eventual divorcio futuro? ¿podría el “padre” reconocer la paternidad? ¿podrían otros hijos biológicos de la “comadre” legal impugnar la filiación de su pretendido hermano, con fundamento en la ausencia de nexo biológico?

No es un problema de técnica legislativa: No se trata de “encontrarle la vuelta” y dictar una nueva ley para modificar las normas sobre filiación y contemplar las variantes que surgen de estas nuevas “uniones”. La ley 26618 ya se esforzó en violentar “todas” las normas que hablan de “padre” y “madre” y de “esposo” y “esposa” o de “matrimonio”. Pero no tocó las normas sobre filiación porque si lo hacía quedaban en evidencia todos los dilemas que aquí planteamos y que no encuentran solución sin una gravísima afectación del derecho del niño y del orden mismo de la sociedad.

Derogar la ley 26618 y fortalecer la familia: El problema es que la legalización de estas uniones significa tal alteración del orden jurídico vigente que hay que redactar de nuevo una buena parte del derecho de familia, o mejor dicho, considerarlo derogado porque casi todo se regula por la “autonomía de la voluntad”. Y ello por cuanto no se trata de una alteración de un orden jurídico positivo, sino una alteración del mismo orden de las cosas, del orden que surge de la naturaleza, del orden que las civilizaciones desde tiempos inveterados han reconocido y respetado. La única solución es una derogación de la ley 26.618 y la sanción de normas de fortalecimiento y promoción de la familia fundada en el matrimonio entre varón y mujer.+



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