domingo, 22 de julio de 2018

Consulta del Senado de la Nación Argentina


¿VOS QUÉ OPINÁS?

Expositores especialistas presentaron varios argumentos a favor y en contra del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo ¿Con cuál estás de acuerdo?
No hay texto alternativo automático disponible.


Roxana Stasiow ACUERDO CON LA DRA. BÁRBARA FINN porque cuando el espermatozoide humano fecunda al ovocito humano en metafase II, comienza la vida de un nuevo ser de la especie humana.
La fecundación y la anfimixis dan inicio al primer estadío de la embriogénesis temprana de todo ser humano.
La embriogénesis temprana es la primera etapa de la vida de cada ser humano. Una vida que le es inherente, que le es suya, que le es propia y que lo distingue de todos los demás miembros de la especie humana.
Estos datos son datos objetivos, están comprobados y pueden comprobarse.
El aborto o la interrupción del embarazo, siempre, pero siempre, terminan con la vida del ser humano que está viviendo la etapa intrauterina de su vida. Le quita la vida. Lo mata. No hay ninguna duda que lo mata. Por cada aborto o interrupción del embarazo, y en todos los abortos o interrupciones del embarazo, muere un ser humano concebido, muere un embrión humano, muere un feto humano.
Estos también son datos objetivos y están absolutamente comprobados.
Una ley no cambiará nada.
Porque, con ley o sin ella, el aborto o la interrupción del embarazo, es y seguirá siendo, el fin de la vida del ser humano que está viviendo la etapa prenatal de su existencia.

domingo, 15 de julio de 2018

¡Sí a la vida!

Plaza de Mayo. 15/Julio/2018.
¡Sí a la vida!
Creo que es una verdad biológica, comprobada y comprobable, que desde que un espermatozoide humano fecunda/fertiliza un óvulo humano un nuevo ser humano comienza a vivir su propia vida. Y que esa vida, como la vida de cada ser humano, como la vida de cada uno de nosotros. merece respeto, merece ser cuidada, merece ser atendida, merece ser asistida, merece ser acompañada en las instancias más tristes.
No soy egoísta. 
Entiendo cada situación difícil. Entiendo cada decisión dramática. Entiendo cada derecho.
Pero entiéndanme también a mí. 
No tengo mucho más que decir. 
Estoy segura que, si compartiera imágenes médicas de cada técnica de aborto provocado, sería cabalmente clara. Porque una sola de esas imágenes vale más que una letra, una sílaba, una palabra, una oración o un párrafo.
No voy a compartir imágenes como esas. No es necesario. Estamos en un Blog no en la Facultad.
Me quedo con este video, donde muchos Médicos, esos mismos Médicos en quienes confiamos cuando nos sentimos mal, dicen: ¡Sí a la vida! Y yo, como Odontóloga, también me sumo: ¡Sí a la vida!.
Roxana Elena Stasiow.-

domingo, 24 de junio de 2018

Me entristece profundamente que se piense que un debate, que se basa en legalizar una conducta que pone fin intencionalmente a la vida de los seres humanos en gestación, enriquezca la democracia



Publicado el 24 de junio de 2018
En Facebook Gabriela Michetti
como comentario a "La riqueza de la democracia está en el debate"

Sra. Vicepresidenta:

Acabo de leer, en los diarios La Nación y Clarín, “La riqueza de la democracia está en el debate”.

Me entristece profundamente el párrafo: “En relación con la participación de la Comisión de Asuntos Constitucionales, aunque hubo alguna crítica, entiendo que la mayoría comprende con racionalidad que debe tener la mirada desde la perspectiva, toda vez que nuestra Constitución Nacional desde el año 1994 incorpora como parte suya los tratados internacionales en materia de derechos humanos, materia que se ha puesto en juego en este debate, tanto desde una posición como desde la otra. (…)”.

Según entiendo, no son dos las posiciones que han puesto en juego en este debate el respeto por los derechos humanos. Sólo una de las posiciones pone en juego los derechos humanos. La única posición que juega con los derechos humanos es la que no comprende el Artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948) cuando cuestiona que ese artículo establece precisamente que el derecho a la libertad y el derecho a la seguridad se subordinan al derecho a la vida que todo individuo tiene.

Copio textual el Artículo 3 de esa Declaración Universal: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.”[1]

Para la otra posición (en la que me incluyo), no hay dudas sobre el orden de precedencia que el Artículo 3 de la Declaración Universal establece entre el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad. Es claro, el derecho a la vida es primero, y prima por sobre el derecho a la libertad.

Quienes entendemos que el derecho a la vida precede a cualquier otro derecho, aunque la vida nos resulte ardua, no confundimos el bien con la conveniencia ni la verdad con el consenso. Tampoco desligamos la libertad de la responsabilidad.
Me entristece profundamente que se piense que un debate, que se basa en legalizar una conducta que pone fin intencionalmente a la vida de los seres humanos en gestación, enriquezca la democracia.-
Roxana Elena Stasiow
DNI: 21474352


[1] Organización de las Naciones Unidas
Declaración Universal de Derechos Humanos. - 1a
ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministerio de
Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Secretaría
de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, 2016.
20 p. ; 13 x 9 cm. - (De bolsillo)
ISBN 978-987-4017-04-8
1. Normativa de Derechos Humanos. I. Título.
CDD 323

1ª edición: abril de 2016

© Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural

Esta publicación fue realizada por el Área de Publicacio-
nes de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo
Cultural del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
de la Nación.

jueves, 14 de junio de 2018

La vida inherente a cada ser humano merece respeto desde la fecundación

Publicado el 10 de junio de 2018 a las 20:43
En Facebook Mauricio Macri
como comentario a:
MÁS DE 100 HORAS DE UN DEBATE HISTÓRICO

Sr. Presidente:
Con todo respeto, ¿cómo puede hacernos mejores argentinos estar pensando en legalizar una conducta que pone fin intencionalmente a la vida de los seres humanos en gestación?
Sinceramente creí que todas las voces iban a ser escuchadas. Por ese motivo me inscribí para disertar y, aunque en varias oportunidades consulté, nunca me confirmaron el día y el horario que me habían asignado.
No importa, le comparto el texto de la que hubiera sido mi disertación ante los legisladores:
 

La vida inherente a cada ser humano
merece respeto desde la fecundación.
Los proyectos que pretenden legitimar la interrupción voluntaria del embarazo son éticamente inadecuados.
por Roxana Elena Stasiow
DNI: 21474352
Odontóloga, Facultad de Odontología, Universidad de Buenos Aires.
Magíster en Gerencia y Administración de Sistemas y Servicios de Salud, Universidad Favaloro.
Especialista en Organización y Administración de Sistemas de Salud, Facultad de Odontología, Universidad Nacional de La Plata.
Magíster en Ética Biomédica, Universidad Católica Argentina.

La vida inherente a cada ser humano merece respeto desde la fecundación, porque un ser humano es y será siempre el mismo ser viviente humano desde que inicia su existencia, cuando el espermatozoide fecunda el óvulo, y hasta que acontece su muerte y deja de existir.
La transmisión de la vida humana, de progenitores a descendientes, además de seguir una secuencia biológicamente establecida, determina, que desde la fecundación, cada ser humano tenga una vida suya y propia. Una vida que lo distingue por su individual patrón estructural. Una vida peculiar, donde -desde la fecundación- cada instancia vital es el resultado de numerosos procesos previos y motivo de próximas expresiones humanas.
Desde cigoto, el ser humano concebido, es mucho más que una simple novedad biológica. Desde embrión unicelular, el ser humano concebido, es mucho más que un mero producto natural. El ser humano concebido, desde la fecundación es una mujer o un varón, que espontánea e inmanentemente, de ser un ser humano totipotente, en pocos días, pasa a ser un ser humano multicelular.
Es verdad que la esencia y naturaleza humanas se van expresando a medida que transcurre el tiempo. Pero no hay dudas que ya están allí, en el singular mensaje genético que, desde la fecundación, le otorga identidad humana a cada ser humano.
Si no fuera así, ¿qué otro tipo de identidad podríamos tener quienes fuimos o quienes son y serán concebidos a partir de gametas humanas?
Ser un ser humano es un valor en sí mismo. Es un valor existencial. Un valor que no depende ni de la edad gestacional, ni de la cantidad de células, ni de las capacidades que cada uno tenga. Es un valor existencial que tampoco depende de la etapa de crecimiento y desarrollo que se esté transitando.
Para algunos, puede ser práctico y hasta conveniente afirmar, que durante los primeros días o semanas de vida intrauterina, el embrión es apenas un conjunto de células que no puede compararse con un ser humano. Pero es un gran error. Todos conocemos la gran diferencia que existe entre una célula viva y un organismo viviente. Nos consta esa diferencia. Tanto Ustedes como yo, como los cigotos humanos, los embriones humanos y los fetos humanos estamos constituidos por células con ADN humano que materializan el organismo vital, uni o multicelular, que expresa nuestra singular humanidad, la realidad existencial que fuimos o que somos. Y, sobre esto, no existe la más mínima duda. Es una verdad biológica comprobada y comprobable.
Además, porque los embriones humanos no son simples conjuntos de células aglutinadas, sino seres humanos concebidos y existentes, catorce días después de la fecundación, ya esbozan las células precursoras de sus gametas que, llegado el momento, y de no mediar inconvenientes en su salud sexual, les permitirán transmitir la vida humana a los que serán sus descendientes.
Generar confusión, sobre la vida intrauterina de los seres humanos, es pretender ignorar que cada ser humano que existe desde la fecundación, es el individuo titular de la vida que le es inherente. Por eso es muy injusto afirmar, que la intención o no de engendrar un descendiente, es lo que determina que estemos en presencia de un ser humano y lo cuidemos o que estemos ante un material abortivo y lo desechemos.
Decir, que la semana catorce o que cualquier otra semana de gestación pueden ser las instancias que determinen que un ser humano comience a gozar de los mismos derechos que a otros seres humanos ya se nos reconocen, es pretender justificar que unos pocos o muchos miembros de la sociedad se arroguen el derecho de determinar quiénes tienen derecho a la vida y quiénes no lo tienen.
Legal o clandestino, el aborto o la interrupción del embarazo, siempre, pero siempre, termina con la vida del ser humano que está viviendo la etapa intrauterina de su vida. Lo mata. No hay ninguna duda que lo mata. Por cada aborto, y en todos los abortos, muere una niña concebida o un niño concebido.
Señoras y Señores Legisladores, en esta ocasión, una sola cosa les pido: cuando llegue el momento de votar, y sean mis representantes allí en la Cámara, voten con verdadera vocación de servicio para proteger, desde la fecundación, la vida y la salud de todos los seres humanos.
Nada más les pido. Pero tampoco nada menos.
Roxana Elena Stasiow.-

 Roxana Stasiow

jueves, 31 de mayo de 2018

e-mail a las Señoras y a los Señores Legisladores que aún no definieron su posición ante los proyectos de aborto en Argentina

Señoras y Señores Legisladores


De mi mayor consideración:

Señoras y Señores Legisladores, por favor, cuando me representen allí en la Cámara:

Tengan en cuenta que si bien es cierto que en cada aborto/interrupción del embarazo, a veces, una mujer en edad fértil puede morir, lo  que es indiscutible es que, siempre pero siempre,  la que muere es una niña concebida o el que muere es un niño concebido (niñas o niños concebidos si se trata de un embarazo múltiple).

Recuerden que los problemas de salud pública no se solucionan quitándole la vida intencionalmente a los que son sus beneficiarios.

No olviden que ese voto debe promover el bienestar general.

Señoras y Señores Legisladores, por favor, cuando voten, no olviden de cerciorarse que el proyecto que vayan a elegir para que se convierta en Ley, sea respetuoso:

De los derechos de todos los seres humanos.

Del derecho a la vida de todos los seres humanos y, especialmente, del derecho a la vida de las niñas y de los niños que están viviendo la etapa intrauterina de su vida.

Del derecho a la salud de todas las mujeres y de todos los varones desde la concepción.

Del derecho de todas las mujeres y de todos los varones a ser cuidados desde la concepción y de un modo ordinario y proporcionado.

Del derecho que todas las mujeres y todos los varones tenemos a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión (Artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).

Señoras y Señores Legisladores, en esta oportunidad, nada más les pido. Nada más. Pero tampoco nada menos.

Roxana Elena Stasiow.-

jueves, 24 de mayo de 2018

Los embriones humanos en gestación también son beneficiarios de la Salud Pública

Después de leer
https://www.pagina12.com.ar/116835-un-guino-en-medio-del-debate-por-la-legalizacion
creo que es contradictorio decirse respetuoso de los Derechos Humanos y estar pensando en resolver las situaciones dilemáticas legalizado conductas contrarias al derecho humano a la vida.
Estaríamos muy lejos de ser una sociedad civilizada, si los seres humanos nos arrogáramos el derecho a terminar con la vida de aquellos seres humanos que alteran las dimensiones mentales y sociales de nuestra salud.
No es éticamente adecuado resolver los dilemas que se presentan en el ámbito de la Salud Pública terminando con la vida de aquellos seres humanos que también son sus beneficiarios, especialmente, cuando esas situaciones dilemáticas pueden ser prevenidos o resueltas ordinaria y proporcionadamente.
Roxana Elena Stasiow. -

viernes, 23 de febrero de 2018

ABORTO. Argentina, 2018.



ABORTO.
Argentina, 2018.
por Roxana Elena Stasiow*


El 23 de febrero de 2018 supimos que el Presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri, no opondrá obstáculos para que el Congreso de la Nación trate la legalización del aborto dando libertad de conciencia a los legisladores de Cambiemos para que voten de acuerdo con sus conciencias.

En la República Argentina, mi país, en las previsiones del Código Penal Argentino (Artículo 86) y en los términos del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 13/03/2012 en los autos “F.A.L. s/medida autosatisfactiva” quedan establecidas las dos circunstancias en las cuales el aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta no es punible. La primera, si el aborto se ha hecho para evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y cuando este peligro no pueda ser evitado por otros medios; la segunda, si el embarazo proviene de una violación o atentado al pudor.

En ambos casos, sin dejar de admitir la presencia de un muy severo conflicto de intereses entre: los derechos de la mujer embarazada y los derechos de la mujer o del varón (de las mujeres o de los varones si se trata de un embarazo múltiple) que está creciendo y desarrollándose en el medio intrauterino, nuestro ordenamiento jurídico resuelve, por considerarlo no evitable de otro modo, afectar el derecho a la vida de la persona o personas por nacer.

Las circunstancias que llevan a tener que decidir la práctica de un aborto no encuentran calificativos que las alivien ni admiten adjetivos que puedan hacerlas menos trágicas. Afectar la vida de la persona por nacer, tampoco.

Cuando está en peligro la vida o la salud de una mujer embarazada, en especial,  cuando este peligro no puede ser evitado de ningún otro modo, afectar la vida del embrión o del feto en crecimiento y desarrollo en el medio intrauterino no es algo que resulte indiferente. 

Los miembros del equipo de salud lo saben bien.  

Saben que, en ocasiones, salvar la vida de la mujer determina que la niña o el niño (niñas o niños si el embarazo es múltiple) se conviertan en el voluntario indirecto de las acciones porque esas acciones comprometen, al más alto extremo, su vida, su bien más preciado, su misma existencia, su propio derecho a vivir.

Cómo se sobrevive después de una violación. No lo sé. Ni siquiera puedo imaginarlo. 

Lo único que tengo claro es que, para los violadores, quiero y pido: cadena perpetua. Nada más. Nada menos.

Tampoco sé si el aborto alivia o agrava las terribles secuelas de una violación que dio origen a un embarazo. Me resulta imposible conjeturar al respecto.

Sólo me permito desear que, ojalá, como comunidad humana, podamos brindarle a todas las víctimas de violación todos los cuidados que necesiten. A todas las víctimas de violación: a las mujeres que resultaron embarazadas como consecuencia de la violación que sufrieron, a las mujeres violadas que no resultaron embarazadas y también, a los varones que fueron violados. Si, a los varones que fueron violados, también.

El delito de violación no es un delito que se comete exclusivamente contra las mujeres en edad fértil.

El violador, cualquiera sea su género, viola cruelmente los derechos más íntimos de la mujer o del varón al cual ataca, somete y transformá en víctima sin importarle ni su sexo ni si son capaces de cursar o no un embarazo.

Por otra parte, existen otras instancias, también relacionadas con el tema del aborto, que me conmueven muy profundamente:

  • Cuando escucho las cifras que exponen que mueren tantas mujeres como consecuencia de las complicaciones de abortos clandestinos. Más me estremece, cuando quien hace referencia a esos números nada dice sobre que, por cada mujer fallecida a causa de un aborto clandestino, también murió la niña o el niño (las niñas o los niños si se trataba de un embarazo múltiple)  que crecía y se desarrollaba en ese útero intervenido.  

  • Cuando dicen que el cigoto humano no es persona.

  • Cuando escucho a aquellos que bloquean totalmente su sensibilidad y hablan del aborto como si se tratara de un acto que no termina con la vida de un ser humano.

  • Y cuando los miembros del equipo de salud, con lágrimas en los ojos o llorando desconsoladamente, no pueden hacer frente a lo que se les solicita porque, aunque se trate de una cuestión despenalizada, la situación los coloca al límite de su vocación.

En lo personal, sólo pido que nunca me olvide que los números de las estadísticas sanitarias reflejan la situación de salud-enfermedad-nacimiento-óbito de una o muchas personas que tienen muchos o pocos años o que, incluso, apenas alcanzaron pocos días o meses de gestación.

También espero que nunca me alcance tal nivel de insensibilidad como para creer que los actos de las ciencias médicas y biomédicas no tienen por destinataria a una o a varias personas. Y que una de las personas destinatarias de los actos médicos y biomédicos es el cigoto humano.

Si se preguntan qué opino sobre la posibilidad de que en Argentina se legalice el aborto, es decir, que cualquiera por cualquier motivo puede llevar a cabo un aborto. Les diré que, si se realizara un plebiscito: votaría para que el aborto NO se legalice. Si fuera diputada o senadora, también votaría para que el aborto NO se legalice.

Creo que, con que el aborto se mantenga despenalizado, es más que suficiente. 

Como decía al principio, nuestro ordenamiento jurídico actual contempla la posibilidad de interrumpir un embarazo que pone en peligro la vida o la salud de una mujer o cuando ese embarazo es consecuencia de una violación. Y agrego, contempla estas posibilidades, sin por ello dejar de afirmar que, quitarle la vida a alguien -en especial cuando se trata de la vida de una niña o un niño que está creciendo y que se está desarrollando en el medio intrauterino-, es un acto racionalmente malo en sí mismo aunque nunca se vaya a penalizar a quien pida o realice la práctica del aborto en esas únicas circunstancias.

Por otra parte, las buenas prácticas médicas garantizan que ante situaciones incurables e irreversibles es deber de asistencia evitar lo fútil y optar sólo por aquello que es ordinario y proporcionado a la situación concreta de esa persona o personas.

Me atrevo a mencionar esto porque las malformaciones de los embriones o de los fetos que son incompatibles con la vida se contemplan desde la misma buena praxis médica y no es necesario utilizarlas como excusa impropia para justificar abortos que nada tienen que ver con este tipo de situaciones.  

Pero sea como sea, si en nuestro país el aborto continúa sólo despenalizado o si el aborto finalmente se legalizara, ninguna mujer está o estará obligada a realizarse un aborto, como tampoco ninguna mujer o ningún varón que se desempeñe en el ámbito de la salud está o estará obligado a llevarlo a la práctica.

Y aquí es oportuno hacer mención al derecho a manifestar concretamente la opción a la objeción de conciencia y el respeto que este derecho merece.

Por su dimensión profundamente humana, en el ámbito donde las personas cuidan de la salud y asisten en la enfermedad a otras personas, el vínculo entre objeción de conciencia y deber de asistencia muchas veces se vuelve una cuestión ardua.

Ardua, por la sentida dificultad de tener que comprender, por qué razón, aquella misma persona que día a día, con dedicación, acervo e idoneidad profesional brinda cuidados y asistencia médica, en determinadas, y muy particulares circunstancias, prefiere no la desobediencia civil, pero sí, manifestar su individual objeción a una puntual pauta sanitaria.

Por qué motivo, esa persona siente que, en esas exclusivas circunstancias, la misma práctica de la profesión que ejerce con vocación puede dañar su más íntima esencia y naturaleza humana.

¿Se valora adecuadamente la importancia que tiene ese íntimo sentir del ser humano para consigo mismo?

¿Se comprende que, en esas puntuales circunstancias, el remordimiento (o apenas su probabilidad) supera ampliamente el mismo deber de actuar  aún considerando la preocupación que pudiera provocar la posible pérdida de un beneficio, una potencial sanción o la exigencia de una contraprestación?

¿Se entiende que, sea cual sea la contraprestación que se pida, ésta nunca resultará más gravosa que la pretendida imposición de obligar a alguien a terminar con la vida de un ser humano que está creciendo y desarrollándose en el útero de una mujer? 

Comprender estas cuestiones es importante porque la conciencia, la de cada quien y la de cada cual, en el ámbito de la salud o en cualquier otro ámbito, posee certeza singular y absoluta frente a la realidad de los hechos.

Porque ante la propia conciencia, no se pueden negar las evidencias constatadas por la misma experiencia de la práctica diaria. 

Es más, ante la conciencia está nuestra más íntima y propia realidad personal y profesional. Y, por la conciencia, nuestra más íntima y propia realidad personal y profesional se transforma en exigencia de realización individual.

Como de eso se trata, de una exigencia personal,  íntima e imperativa, nadie debería ser obligado a ir en contra de su propia conciencia. En especial, cuando se pretende exigir que un miembro del equipo de salud falte a su obligación de resguardar el bien “vida”.

Nadie discute el deber de asistencia en la urgencia, en la emergencia y cuando está en serio peligro la vida o la salud de una persona.

Tampoco se discute que el derecho a ejercer la singular opción a la objeción de conciencia no busca ir en contra de las decisiones legislativas. Sino que la objeción de conciencia es apenas el recurso que tiene una persona para resolver la íntima antinomia entre su conciencia y una norma que surge de su mismo juicio de conciencia.

Juicio de conciencia que posee para el individuo un rango superior a cualquier otra instancia mandatoria y que, en consecuencia, lo convierte en el impulsor de una singular manifestación personal.

La objeción de conciencia se caracteriza entonces, porque impugna una pauta en nombre de un bien o un valor que se vivencia como superior.

Sólo una regla que se percibe personalmente injusta es la que exige el alegato en pro del respeto a la intimidad, a la libertad interior y a los asuntos más privados del objetor.

El objetor no busca apartarse del sistema. No disiente porque sí. Su objeción se funda en principios morales sumamente arraigados en su conciencia. Su objeción se basa en un valor mucho más alto que la misma pauta que se le pretende imponer.

El objetor también sabe que su opción deberá ser también una acción prudente.

El objetor de conciencia sólo requiere de los demás que no le exijan hacer algo que moralmente no está en condiciones de realizar.

La objeción de conciencia es esa facultad reflexiva de cada quien para obrar conforme a las notas esenciales y a los primeros principios de su interioridad más personal.

La objeción de conciencia es expresión de un juicio personal y definitivo que se plasma en la abstención frente aquello que se capta como contrario a la propia esencia.

La objeción de conciencia es aquella última instancia donde el deber de asistencia cede frente a un valor que se vivencia como mucho más alto.

Por estos motivos, y ante instancias tan decisivas, donde siempre habrá objetores y no objetores, una única cosa es indispensable.

Lo único indispensable es el respeto. Si, el respeto. El respeto pleno frente a decisiones cabales tomadas en conciencia.

El respeto a expresar lo que se piensa y a obrar en consecuencia.

En Argentina, se vienen instancias de diálogos profundos y esenciales.

Debates que deberán ser respetuosos de las posturas más diversas y aún muy distantes.

El aborto podrá legalizarse o no.

Pero sea cual sea el resultado legislativo, nadie podrá exigirle a alguna persona ir en contra de lo que le manda su propia conciencia, Y nadie, ninguna persona, nunca, estará obligada a ir en contra de lo que su propia conciencia le exige.-


Roxana Elena Stasiow*


*
Odontóloga. Facultad de Odontología. Universidad de Buenos Aires.
Magister en Ética Biomédica. Instituto de Bioética. Universidad Católica Argentina.
Magister en Gerencia y Administración de Sistemas y Servicios de Salud. Universidad Favaloro.
Especialista en Organización y Administración de Sistemas de Salud. Facultad de Odontología, Universidad Nacional de La Plata. Colegio de Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires.
Docente Protitular Regular. Profesora Titular de la Cátedra: Bioética. Licenciatura en Enfermería. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Católica Argentina – Hospital Británico.
Docente  a Cargo Adjunto. Carrera de Especialización en Ortodoncia y Ortopedia Dentomaxilar. Sociedad Argentina de Ortodoncia – Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.
Docente. Seminarios Intensivos. Instituto de Bioética. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Católica Argentina.
Docente. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Odontología, Cátedra: Odontología Preventiva y Comunitaria (1998-2001).
Miembro de la Comisión Provincial de Bioética. Ministerio de Salud, Provincia de Buenos Aires. Resolución 2220/13 desde el 19 de marzo de 2013 hasta el 25 de abril de 2016.
Presidente de la Comisión Municipal de Bioética. Secretaría de Salud Pública, Municipalidad de La Matanza. (20/12/16 a la fecha).
Miembro de la Comisión Municipal de Bioética. Secretaría de Salud Pública, Municipalidad de La Matanza. (08/05/2012 - 20/12/2016).
Odontóloga de Planta. Centro Odontológico Municipal “Dr. Jaime Echeverría”, Secretaría de Salud Pública, Municipalidad de La Matanza. (1993 - a la fecha).
Jefe de Servicio Interina. Centro Odontológico Municipal “Dr. Jaime Echeverría”, Secretaría de Salud Pública, Municipalidad de La Matanza. (2010).
Jefe de Departamento Interina. Centro Odontológico Municipal “Dr. Jaime Echeverría”, Secretaría de Salud Pública, Municipalidad de La Matanza. (2009).
Mención Especial por la labor realizada en los Operativos llevados a cabo por la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de La Matanza (2000).