jueves, 20 de septiembre de 2007

Tendencia al bien

En el Hombre hay siempre una tendencia al bien. No importa si este es un bien moral o no.

Por otra parte, el mal nunca debe ser elegido. Ni siquiera en aquellas ocasiones en las cuales se presenta disfrazado de bien. Por ejemplo, ligarse las trompas de Falopio para evitar abortos.

Es cierto que la voluntad puede desviarse del camino recto. No nos olvidemos que la voluntad es libre y es precisamente esta libertad la característica que nos permite a los seres humanos autodeterminarnos. Entonces, cada vez que la voluntad quiera aquello que la apartaría de su fin último, será la inteligencia la encargada de marcarle el rumbo permitiéndole comparar cada bien con el Sumo Bien.

Inteligencia y voluntad son las dos potencias específicas del Hombre. La primera nos permite conocer la verdad; la segunda, nos otorga la posibilidad de querer aquello que se nos presenta bajo razón de bien. Entonces, cuando mejor conocemos, mejor elegimos; cuando mejor elegimos, más nos perfeccionamos y, cuando más nos perfeccionamos, más nos acercamos a la felicidad.

No hay comentarios: